Éxito
Cuando defender a los animales crea jurisprudencia.
Cuando defender a los animales crea jurisprudencia.
La ciencia, el derecho y la sociedad avanzan en la misma dirección: el fin de la explotación de cetáceos en cautividad. Esta victoria judicial es prueba de ello.
El Zoo de Madrid demandó a Proyecto Gran Simio. Y perdió.
En 2019, Proyecto Gran Simio (PGS), una de las organizaciones impulsoras de esta campaña, denunció públicamente ante el SEPRONA el estado de dos delfines del Zoo Aquarium de Madrid, que presentaban lesiones cutáneas y problemas oculares y seguían siendo utilizados en espectáculos pese a su estado de salud.
El Zoo respondió con una demanda por intromisión ilegítima en su derecho al honor, reclamando 77.000 euros en daños y exigiendo que PGS publicara la sentencia en su web y en cinco periódicos nacionales.
Perdió en primera instancia. Perdió en apelación. Y perdió en el Tribunal Supremo.
Lo que dijo el Tribunal Supremo
En su sentencia de diciembre de 2023, la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo confirmó que Proyecto Gran Simio actuó amparada por sus libertades de expresión e información, y que su denuncia respondía a un interés legítimo de relevancia pública. El propio Tribunal señaló que está dentro de lo esperable que una asociación animalista esté vigilante y reaccione ante cualquier situación que pueda revelar un trato incorrecto a los animales.
El Supremo también subrayó que existe un creciente debate social sobre cómo debe relacionarse el hombre con los animales, y que la consideración de estos como seres sintientes es cada vez más incompatible con la actividad de los zoológicos.
La demanda fue calificada por juristas como un intento de silenciar el activismo mediante la vía judicial, lo que se conoce como demanda SLAPP. No lo consiguieron.
Sentencia núm. 1793/2023 del Tribunal Supremo, Sala de lo Civil (documento oficial firmado)
Lo que dice la ciencia
La denuncia de PGS no fue arbitraria. Estaba respaldada por evidencia veterinaria y por el consenso científico internacional. Más de 20 biólogos marinos de universidades e instituciones de todo el mundo han firmado una declaración conjunta que concluye que los cetáceos no pueden adaptarse al confinamiento al que son sometidos en zoos y acuarios, algo que es especialmente acusado en especies de gran tamaño como la orca.
Denunciar el sufrimiento de los cetáceos en cautividad no es opinión. Es ciencia.